Cómo combatir el estrés de comprar casa
2019-03-25 04:30:04
¿Será buen momento para comprar? ¿Qué hipoteca me conviene? ¿Mi empleo sobrevivirá al próximo recorte? ¿El vendedor me estafará? ¿Me cumplirá el desarrollador si compro en preventa? ¿Tendré trabajo en 10 años?
Comprar una casa es un proceso tan complejo que es común que algunas etapas causen estrés, especialmente si su buena marcha no depende de ti, sin embargo, en las decisiones que sí te conciernen, mucha de esa ansiedad puede eliminarse si estás bien informado y tienes buena planeación.
A continuación te presentamos un recuento de los diferentes momentos por lo que pasarás si vas a comprar una casa y algunas de las problemáticas que te pueden causar ansiedad. Si ya estás a medio proceso, también te servirá para concluirlo con menos sobresaltos.
El primer gran paso
Decidir que es momento de comenzar a formar tu patrimonio implica que ya te autoevaluaste y el resultado fue a tu favor tanto emocional, laboral y financieramente.
Para tomar la decisión con seguridad, revisa lo siguiente.
Es un deseo o necesidad personal. Quieres ser propietario, es una idea que ya se plantó en tu cabeza y llena tus anhelos. No quieres hacerlo sólo para que tus padres, amigos y hermanos dejen de molestare con lo importante que es un patrimonio.
Tus planes profesionales están cumplidos. Ya diste por concluido el tema académico, hacer una maestría o postular para algún otro grado o beca en el extranjero no son un sueño en tu vida (o ya lo hiciste).
Soltero o casado, tienes claros tus planes personales, de pareja e hijos. En tu empleo no se prevén cambios de residencia.
Eres emocionalmente estable. Adquirir un compromiso tan importante cuando tu vida sentimental atraviesa malos momentos no es buena opción. Una deuda en pareja a largo plazo puede ser un tema difícil de manejar emocional y legalmente, si llega una separación definitiva.
Tu carrera va viento en popa. Te es posible considerar que tienes un buen futuro en la empresa que trabajas, al menos por tres años. Evalúa tu futuro productivo y recuerda que el mexicano alcanza su mayor nivel de ingresos entre los 45 y 50 años de edad.
Tus finanzas personales son sanas: No tienes deudas grandes. Llevas un presupuesto mensual bien balanceado donde integras conceptos como: ahorro, fondo para salud, fondo para imprevistos y emergencias.
Compromiso a largo plazo
¡Felicidades! Ya lograste manejar el estrés inicial y decidiste qué momento de convertirte en propietario. No obstante, el tamaño de la inversión y la larga vida de la deuda, en caso de que requieras un crédito hipotecario para realizar la compra –que es lo común-, pone nervioso a cualquiera.
Toma tu tiempo para investigar las opciones de financiamiento que existen en el mercado. Revisa cuidadosamente los estilos de financiamiento y las condiciones del mercado privado y público, así como las propuestas de autofinanciamiento que existen. Elige el que se adecua a tus necesidades.
Si optas por crédito de un banco o sofol, compara las propuestas para decidir cuál es la mejor para ti. No desdeñes el apoyo de un asesor hipotecario. Ellos no te cobrarán por el consejo y te darán seguridad en tu elección. Eso sí, procura que sea un asesor serio, que trabaje con la mayoría de los bancos y sofoles.
Reúne al menos 20% del costo de tu casa para el enganche. Algunas instituciones te piden menos, pero recuerda que mientras mayor sea el enganche, menor será tu deuda y los intereses por pagar.
¿Es ya tu segunda vez y ocuparás tu primer inmueble como enganche? No firmes contrato de compra-venta si aún no vendes tu casa o tienes al menos tres ofertas de compra en firme.
Compaginar los tiempos es difícil, pero será menos oneroso pagar renta un par de meses o pedirle hospitalidad temporal a un familiar, que enfrentar penalizaciones por no concluir la transacción de compra en los tiempos que estipulaste en el contrato.
Si estás esperando vender para comprar, pero ya encontraste tu casa ideal, asesórate para que el contrato de promesa de compra te proteja en caso de retrasos en la venta de tu anterior inmueble. Estipula claramente las fechas de pago de anticipo y de liquidación del inmueble.
Es importante que tengas en mente, pero sobre todo en la mano, toda la documentación que te pedirán en el banco y en la notaría para llevar a cabo la compra. De esta forma evitarás retrasos por trámites y burocracia que tú no controlas.
Si eres derechohabiente de Infonavit, pero tu mejor opción es un crédito bancario, toma el Apoyo Infonavit: las aportaciones patronales amortizarán de a poco tu crédito, y si pierdes tu empleo podrás utilizar tu Subcuenta de Vivienda para mantenerte al corriente con tus pagos.
Comienza la búsqueda de financiamiento primero que la de casa. Precalifícate y detén el proceso, así sabrás cuál es tu rango de precios para buscar.
En busca de la mejor opción
Para muchos, el momento más complicado del proceso llega con la hora de buscar su casa ideal. Ojo, no se trata de la casa de tus sueños, sino la ideal para cubrir tus necesidades de espacio y ubicación actual, y adecuada a tu presupuesto. Nada fácil y muy estresante.
Apóyate en un profesional inmobiliario experto en la zona donde quieres comprar. Te ahorrará al menos 70% del tiempo de búsqueda, pues evitará que pierdas el tiempo con propiedades que no llenan tu perfil.
La intervención de un asesor inmobiliario también te garantiza que el precio es adecuado al mercado –pues lo conocen-, se encargará de revisar que los papeles están en regla, y dará un primer vistazo a la propiedad para conocer su estado físico.
Si prefieres hacerlo sólo, optimiza tu búsqueda: Define perfectamente tus necesidades de espacio y ubicación, así como un presupuesto realista. Si sabes lo que buscas, es más fácil encontrarlo.
Si comprarás en pre venta, precalifícate y detén el proceso mientras se acerca la fecha de entrega pactada con el desarrollador. Un par de meses antes, checa el avance de la obra y platica con tu vendedor para saber si no han recorrido la entrega. Si todo marcha en tiempo, retoma tu proceso de crédito.